En los
próximos días se inaugurará en nuestra parroquia un “Jerusalén”, una
representación muy especial que nos invita a recorrer la Pasión, Muerte y
Resurrección de Jesús de una forma visual, cercana y profundamente pedagógica.
Pero ¿qué es exactamente
un Jerusalén o belén pascual?
Un
“Jerusalén”, también llamado Belén de Pasión o belén pascual, es
una extensión de la tradición del belén navideño. Si en Navidad contemplamos el
misterio del nacimiento de Jesús, en Pascua recorremos los momentos centrales
de su Pasión, Muerte y Resurrección.
Todos
comparten la misma raíz: la catequesis visual. Es decir, enseñar y
transmitir la fe a través de imágenes y escenas que permiten “ver” el Evangelio
y comprenderlo de una manera cercana y pedagógica.
Un origen con espíritu franciscano
Históricamente, los llamados “Jerusalenes” no tienen una fecha concreta como el belén de que realizó San Francisco de Asís en 1223 en Greccio, pero su desarrollo se sitúa en la espiritualidad medieval, especialmente a partir de la expansión de la Orden Franciscana.
Desde el siglo XIV, cuando los franciscanos
asumieron oficialmente la custodia de los Santos Lugares —encargo confirmado
por el papa Clemente VI— se intensificó en
Europa la devoción a los escenarios de la Pasión. Esto favoreció la difusión de
recreaciones simbólicas de Jerusalén y de
los lugares santos en conventos, iglesias y más adelante en ámbitos populares.
De este modo, los “Jerusalenes” surgen como prolongación natural del mismo impulso pedagógico que inspiró el belén navideño: hacer visible el Evangelio. No nacen como una tradición aislada, sino como parte de un movimiento más amplio de espiritualidad visual medieval, estrechamente vinculado al Vía Crucis y a la necesidad de ofrecer a los fieles una experiencia espiritual accesible cuando la peregrinación física a Tierra Santa no era posible.
Durante siglos, estas
representaciones funcionaron además como una auténtica “Tierra Santa en
miniatura”, una manera de acercar Jerusalén a quienes no podían viajar hasta
allí y de recorrer simbólicamente, como en el Vía Crucis, las estaciones del
camino de Jesús hacia la cruz.
Un recorrido que avanza en el tiempo
El Jerusalén es diacrónico, es decir, avanza cronológicamente y sitúa cada escena en su contexto histórico y geográfico dentro de la ciudad santa y sus alrededores.
Este carácter narrativo convierte la visita en
una experiencia dinámica: no solo se observa una sucesión de escenas, sino que
se recorre simbólicamente la geografía sagrada donde se desarrollaron los
acontecimientos centrales de la fe cristiana.
Tradición que renace
En los últimos años, los belenes pascuales están
viviendo un hermoso renacer en distintas regiones de España, así como en otros países europeos. En
este contexto, la inauguración del primer Jerusalén en Segovia supone un hito muy especial para nuestra
ciudad, que se suma a esta tradición en crecimiento y enriquece su patrimonio
cultural y espiritual con una propuesta novedosa y profundamente pedagógica.
Este Jerusalén podrá visitarse en la Parroquia de San Lorenzo, y ha sido realizado
bajo la dirección de D. Francisco Jimeno Mardomingo, párroco de San Lorenzo, junto al equipo
de belenistas de la parroquia, cuyo trabajo y dedicación han hecho posible esta
cuidada representación de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.
Una invitación a contemplar: “GLORIOSA PASIÓN”
“Gloriosa Pasión” es el título que se ha dado a nuestro “Jerusalén”, un nombre que define profundamente los Días Santos
que estamos a punto de vivir, porque une en una sola expresión la Pasión y la
Resurrección. La Pasión nos muestra el amor llevado hasta el extremo, el
sacrificio entregado por la humanidad; la Resurrección revela que ese
sufrimiento no termina en la muerte, sino que se transforma en victoria y vida
nueva. Sin la Pasión, la Resurrección no tendría el mismo significado redentor;
sin la Resurrección, la Pasión quedaría reducida a un dolor sin esperanza.
Juntas manifiestan el núcleo de nuestra fe: que el amor de Dios es más fuerte
que el pecado y que la muerte. ¡Qué gran Misterio!
Visitar este Jerusalén no es solo contemplar una
maqueta, sino adentrarse en ese Misterio, detenerse, mirar con calma y dejarse
interpelar por la historia que transformó Jerusalén y cambió el rumbo de la
humanidad. En un mundo que va deprisa, “Gloriosa Pasión” nos ofrece un espacio
para la reflexión, el asombro y la esperanza, ayudándonos a
comprender mejor el sentido profundo de la Pascua a través de la belleza y el
detalle artístico.
Os invitamos a acercaros y recorrer sus escenas, para vivir paso a paso la
Pasión que culmina en la gloria de la Resurrección, redescubriendo así el
corazón mismo de nuestra fe.
Descubre el significado de cada escena del "Jerusalén" de la parroquia de San Lorenzo, haciendo clic sobre la imagen.


