Sacramento de Unción de enfermos
El hombre difícilmente puede huir de la
enfermedad, del dolor, del mal. Sin embargo, ha tenido dificultad en asumir y
asimilar la enfermedad como parte de la existencia humana. Y es que la
enfermedad, además de ser una alteración de las estructuras y funciones
orgánicas, es también una situación antropológica especial que limita y
condiciona el comportamiento humano; en ella, el hombre adquiere una
experiencia especial de sí mismo, siente una cierta alienación del propio
cuerpo que "le duele", no le obedece y le hace presentir, al menos
inconscientemente, la posibilidad de la muerte. También adquiere una
experiencia especial de sus relaciones con el mundo, se siente alineado del
propio ambiente, separado de las relaciones normales con los demás, más
necesitados de ellos, sin poder corresponder a sus atenciones ni renunciar a
ellas, así, el enfermo constata que se halla "a merced" de los demás.
Finalmente, el enfermo realiza la experiencia límite: experimentar su propia
relatividad y contingencia.
Por ello la unción de enfermos es un
sacramento que la Iglesia celebra en situación de enfermedad, con el fin de
significar la oferta y la presencia de Dios en el momento del dolor, y para
mostrar la solidaridad de la Iglesia con el mismo enfermo, en un momento en que
realmente se necesita. Además de pedir, que de acuerdo a la voluntad de Dios el
enfermo se restablezca y recobre plenamente la salud. Con la sagrada unción de
los enfermos y con la oración de los presbíteros, toda la Iglesia entera
encomienda a los enfermos al Señor sufriente y glorificado para que los alivie
y los salve. Incluso los anima a unirse libremente a la pasión y muerte de
Cristo; y contribuir, así, al bien del Pueblo de Dios.
Sobre la formación: A lo largo del año y en el ámbito de la liturgia se aborda
esta situación límite y temporal de la condición humana y como a imagen de
Jesús, salud de los enfermos, la Iglesia responde y acompaña en estas
situaciones. La participación en las misas diarias es ya una manera de afrontar
y estar preparados ante el dolor.
Sobre la celebración: la comunidad cristiana celebra la Unción comunitaria de
enfermos una vez al año en el entorno de el mes de mayo, jornada del enfermo.
Se ofrece a todos los enfermos y ancianos tanto de una forma presencial en el templo
parroquial y comunitariamente como en la visita a sus hogares en el día y hora
que se acuerde.
Además de la celebración comunitaria la
parroquia asiste a los enfermos a lo largo del año, especialmente los domingos
con presencia del sacerdote o del grupo de Pastoral de la salud, que es un
grupo de voluntarios que está atento a estas circunstancias y organiza visitas
y acompañamiento, bien a través del propio sacerdote o de un laico o laicos,
visitadores de enfermos y ancianos.
Para que se pueda atender a estas personas necesitadas de atención espiritual y compañía es necesario que se pongan en contacto con el párroco y la parroquia.