CUARESMA: ¿Sabías que el Cuarto Domingo de Cuaresma se llama Laetare?

 


La Cuaresma es el tiempo litúrgico destinado a la preparación espiritual para la llegada de la Pascua, es un tiempo penitencial, de oración, ayuno y limosna.

Con el Miércoles de Ceniza comienza la Cuaresma y termina la tarde del Jueves Santo. Ese día la Iglesia conmemora la Última Cena que el Señor compartió con sus Apóstoles antes de ser crucificado el Viernes Santo.

Los 40 días de la Cuaresma vienen a representar los  40 días que Jesús pasó en el desierto antes de comenzar su vida pública, los 40 días del diluvio, los 40 años de la marcha del pueblo judío por el desierto, los  40  días  de Moisés y Elías en la montaña, y los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto. 

El número 4  es un número especial en la Biblia, ya que simboliza el universo material, y seguido de ceros alude al tiempo de la vida en la tierra, con sus pruebas y dificultades.

El color litúrgico de este tiempo es el morado, que significa luto y penitencia. 

Todo itinerario tiene etapas. La sabiduría de la Liturgia nos acompaña en nuestra andadura penitencial, apoyada en el transcurrir del tiempo y deteniéndose en la celebración de los domingos de Cuaresma. La austeridad cuaresmal se atenúa en este IV domingo y se viste de una discreta alegría.

A la mitad de la Cuaresma, la Iglesia Católica nos invita a alegrarnos porque ya está más cerca la Pascua, día en que Cristo venció al pecado y a la muerte, y para animarnos a continuar  el tiempo que resta hasta la Pascua celebramos  el   «Domingo Laetare», o «Domingo de la Alegría», el cuarto domingo  de Cuaresma.

El origen de este nombre remite a la antífona de Entrada de la Eucaristía tomada del profeta Isaías que comienza diciendo: «Laetare, Ierusalem...» («¡Alégrate,  Jerusalén!»)

Es tradición que en el Domingo de Laetare se use el color rosa en lugar del púrpura para la vestimenta del sacerdote, ya que es el color intermedio entre el blanco de la Gloria y el morado de la penitencia. 


Solo hay dos momentos en el año litúrgico en que los sacerdotes visten de rosa, se trata del Domingo de Laetare – cuarto domingo de Cuaresma-, y el Domingo de Gaudete, tercer domingo de Adviento. El  color “Rosa”  simboliza alegría, aunque una alegría pasajera y efímera.

Y esa alegría es porque, en medio de la espera ya sea de la Navidad en Adviento, ya sea de la Pascua en Cuaresma, se vislumbra la Venida del Mesías en Belén o la Resurrección en el Triduo Pascual.

Como dijo Benedicto XVI, «Dios nos ama de un modo que podríamos llamar obstinado, y nos envuelve con su inagotable ternura». Este cuarto domingo de Cuaresma es un «guiño de alegría» porque Dios nos ama, a pesar de todo, con un «amor obstinado» y porque pronto estallaremos de alegría, gritando «¡aleluya! el Señor ha Resucitado».

En su documento programático “La Alegría del Evangelio", el Papa Francisco, invita a los cristianos a una nueva etapa evangelizadora marcada por la alegría: «La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría…».

Según una antigua tradición medieval con origen en Oriente, en Roma se celebra este día una ofrenda floral a la Cruz. El propio Papa bendecía una rosa de oro, la ungía con el Santo Crisma, la incensaba y luego la llevaba en procesión, con todos los cardenales y fieles, hasta la basílica de la Santa Cruz, donde se guardaban reliquias de la Vera Cruz. Posteriormente, esa rosa de oro se regalaba a alguna reina cristiana o a otras personalidades católicas. En tiempos recientes, los papas las han llevado como ofrenda a santuarios marianos como los de Luján, Aparecida, Fátima, Czestokowa, Loreto o Guadalupe.

El Domingo de Laetare, es una bonita tradición que ayuda a que la Cuaresma no sea simplemente un largo camino uniforme, sino un itinerario con etapas, descansos y ayudas especiales, como la Historia de la Salvación. También es una ayuda particular para aquellos que se encuentren en situación de sufrimiento, porque la Iglesia les recuerda que sus sufrimientos tendrán fin, que Dios no les ha olvidado.







Entradas populares de este blog

ICONOGRAFÍA Y SIMBOLISMO DE LA IMAGEN DE SAN LORENZO

Bienvenidos al Blog parroquial de San Lorenzo

Despedida a las Hermanas Vedrunas

𝐂𝐚𝐦𝐩𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐫𝐨𝐪𝐮𝐢𝐚𝐥 𝐒𝐚𝐧 𝐋𝐨𝐫𝐞𝐧𝐳𝐨-𝐁𝐞𝐧𝐪𝐮𝐞𝐫𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝟐𝟎𝟐𝟒