25 años en Misión III : "Caminamos juntos"
El tercer hermanamiento se realizó con Puerto Príncipe, en Haití. Surgió después del terrible terremoto que azotó al país más pobre de América. La ayuda se canalizó a través de diferentes proyectos: “Recoger a los niños de la calle”, “Formación de personas adultas, para facilitarles un modo de vida, mediante su trabajo”, poniendo en marcha una herrería, un taller de costura para la promoción de la mujer y colaborando en la creación de una panadería. Natividad Ruiz, nuestra Nati, con su testimonio, nos acercó a una realidad tan dura, que a pesar de ser conocedores de la pobreza de sus habitantes y de las condiciones en las que vivían , sus palabras nos sobrecogieron, sobre todo cuando nos decía:
A lo largo de estos años, se ha tenido un contacto directo con los hermanamientos, al contar con misioneros segovianos en cada proyecto. Han traído su testimonio a nuestra Parroquia, y nos hacían participes de las pequeñas metas que se iban consiguiendo.
• Cooperar en el desarrollo social, económico, sanitario,
educativo, cultural y evangelizador.
• Contribuir con proyectos de ayuda humanitaria de emergencia
y post emergencia.
• Ofrecer asistencia
social y apoyo educacional, así como la integración de personas o grupos
marginados, especialmente a niños y jóvenes.
• Promover el voluntariado y la acción social.
• Realizar actividades que redunden en las personas
desfavorecidas.
• Promover la integración de la mujer, la atención de la
tercera edad, y todo tipo de actividades que favorezcan la solidez de la
familia.
• Ser una Iglesia en misión permanente.
En estos 25 años han cambiado muchas cosas, hasta se puede tener nostalgia, pero lo que no ha cambiado es la alegría año tras año de seguir creciendo, seguir caminando, aunque lo ideal sería no continuar con el grupo, eso sería señal de que la pobreza, desigualdad, catástrofes, guerras… han desaparecido.
La misión de la Iglesia no es sólo el trabajo de los misioneros lejanos, la misión es para todos los creyentes. Todos los creyentes podemos ejercer como misioneros cada día, atendiendo a las necesidades de las personas que nos rodean y también con nuestras oraciones. La misión de los cristianos según nos indica el Papa Francisco, es: “Ser testimonio de vida que ilumina el camino, que trae esperanza y amor”.