SAN FRANCISCO DE ASÍS ABRAZA LA CRUZ DE CRISTO
San Buenaventura, en su libro “Leyenda Mayor de San Francisco” Cap. 15, 4 nos comenta: “Al emigrar de este mundo, el bienaventurado Francisco dejó impresas en su cuerpo los estigmas, las señales de la pasión de Cristo.
Se veían en aquellos dichosos miembros unos clavos de su misma carne, fabricados maravillosamente por el poder divino y tan connaturales a ella, que, si se les presionaba, por una parte, al momento sobresalían por la otra, como si fueran nervios duros y de una sola pieza.
Apareció también muy visible en su cuerpo la llaga del costado, semejante a la del costado herido del Salvador”.
Simboliza el momento culminante de la vida de San Francisco de Asís, es decir, cuando decide renunciar a todos sus bienes materiales para abrazar la vida religiosa. San Francisco quiere ser otro Cristo, también en el sacrificio y la renuncia a uno mismo.
