“El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al
amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a
correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto
quería Jesús, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos
dónde lo han puesto». Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro.”
(Mc 16, 1-8).
Un rico simbolismo acompaña esta escena:
- la presencia de un cordero simboliza primordialmente a Jesucristo como el sacrificio perfecto, obediente, manso, puro e inocente que quita el pecado del mundo, de aquí nos viene la redención;
- las palomas son la antítesis de los cuervos, pues ellas si que volvieron a comunicar a Noe la proximidad de la tierra prometida; finalmente,
- el águila, testigo de todo en primera persona, y por ello, símbolo del Apóstol y Evangelista San Juan
